La confianza del consumidor en México aumentó 1.0 punto mensual y llegó a 46.1 puntos en agosto de 2026, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) junto con el Banco de México. El dato, levantado mediante la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor en 32 ciudades del país, representó el tercer avance consecutivo, aunque el nivel desestacionalizado permaneció prácticamente igual al de agosto de 2025.
El resultado ofrece una señal positiva para el consumo interno, pero no confirma por sí solo una recuperación plena. La lectura de agosto combina una mejor percepción de la economía de los hogares con reservas sobre el desempeño del país, el empleo y la capacidad de realizar compras importantes. En otras palabras, las familias se sienten algo menos presionadas en el corto plazo, pero todavía no muestran una confianza suficiente para modificar de manera generalizada sus decisiones de gasto.
En breve
- El ICC se ubicó en 46.1 puntos en agosto, 1.0 punto por encima de julio y con tres meses consecutivos de avance.
- La percepción sobre la situación económica del hogar fue el principal soporte mensual, mientras que la compra de bienes duraderos mejoró, aunque continuó en una zona baja.
- La confianza empresarial permaneció en 48.2 puntos y debajo de 50 por decimoctavo mes consecutivo, una señal de cautela para ventas, empleo e inversión.
Los hogares mejoran su percepción, pero el país todavía genera dudas
Los cinco componentes principales del indicador avanzaron frente a julio. De acuerdo con la serie desestacionalizada del Banco de México, la percepción sobre la situación económica actual del hogar aumentó de 51.99 a 53.87 puntos, mientras que la expectativa para los siguientes 12 meses pasó de 57.34 a 58.90 puntos.
También mejoró la valoración de las posibilidades actuales para comprar muebles, televisores, lavadoras y otros electrodomésticos: el componente subió de 31.37 a 32.48 puntos. El avance sugiere una menor cautela para ciertos bienes duraderos, aunque su nivel todavía se mantiene muy por debajo de 50 puntos, referencia que separa una percepción favorable de una desfavorable.
La visión sobre la economía nacional registró avances más moderados. La evaluación de la situación actual del país pasó de 39.46 a 40.13 puntos, mientras que la expectativa para dentro de un año subió apenas de 45.76 a 45.82 puntos. Ambos indicadores permanecieron debajo de 50, lo que refleja que el repunte del ánimo familiar no se trasladó con la misma intensidad a la percepción sobre el entorno económico general.
La comparación anual refuerza esa diferencia. Mientras la situación económica del hogar frente a hace un año mejoró 2.2 puntos y la perspectiva del hogar para los próximos 12 meses avanzó 0.8 puntos, la evaluación del país retrocedió 0.9 puntos y la expectativa nacional cayó 2.2 puntos. La posibilidad de adquirir bienes duraderos también disminuyó 0.1 puntos frente a agosto de 2025.
El empleo sigue siendo una de las principales reservas
Entre los indicadores complementarios, la percepción sobre el empleo nacional dentro de 12 meses aumentó ligeramente en la comparación mensual, de 45.19 a 45.44 puntos. Sin embargo, en términos anuales registró un retroceso de 2.2 puntos, de acuerdo con los datos difundidos por el INEGI y el Banco de México.
Este comportamiento ayuda a explicar por qué el aumento de la confianza no necesariamente se traduce en una expansión inmediata del gasto. Una familia puede percibir una mejora en su situación actual y, al mismo tiempo, mantener cautela si considera incierta la estabilidad laboral o la evolución de los ingresos. Para sectores como comercio minorista, fabricantes de electrodomésticos, distribuidores y empresas de crédito al consumo, esa combinación suele favorecer compras pequeñas o postergables antes que compromisos de largo plazo.
La encuesta también mostró señales mixtas en el ahorro y en las compras patrimoniales. Las posibilidades actuales de ahorrar descendieron de 39.86 a 39.43 puntos, aunque la expectativa de ahorro para dentro de un año aumentó de 51.71 a 52.70 puntos. La intención de comprar, construir o remodelar una vivienda avanzó a 20.24 puntos, mientras que los planes de adquirir un automóvil se ubicaron en 15.19 puntos. Estos niveles muestran que los hogares pueden contemplar proyectos futuros, pero todavía con una disposición limitada para concretarlos.
La confianza empresarial no acompaña todavía el repunte de los hogares
El contraste con las empresas es relevante para una economía donde el consumo, la producción y la inversión están estrechamente conectados. El Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza se ubicó en 48.2 puntos en agosto, sin cambio mensual y 1.1 puntos por debajo de su nivel de un año antes. Además, acumuló 18 meses consecutivos debajo del umbral de 50 puntos.
La medición empresarial reúne la opinión de directivos de manufacturas, construcción, comercio y servicios privados no financieros. En agosto, manufacturas registró 48.1 puntos, construcción 47.5, comercio 48.0 y servicios 48.6. Aunque algunos sectores mejoraron marginalmente frente a julio, todos permanecieron por debajo de 50, lo que muestra que las compañías todavía operan con una visión prudente sobre las condiciones del mercado.
La información de tendencia ofrece un matiz menos negativo. El indicador global correspondiente alcanzó 52.0 puntos y acumuló seis meses por encima de 50. En manufacturas, la producción, el uso de la capacidad instalada y las exportaciones se mantuvieron en terreno favorable; en comercio, las ventas netas y las compras netas también avanzaron. No obstante, el personal ocupado total en manufacturas se mantuvo por debajo de 50 y el empleo en servicios privados no financieros se ubicó en 48.6 puntos.
La inversión también refleja esa dualidad. El componente sobre el momento adecuado para invertir mejoró en varios sectores, con avances particularmente visibles en construcción, manufacturas y servicios. Sin embargo, la percepción sobre la situación económica futura del país retrocedió en algunos de ellos. Esto indica que puede haber oportunidades específicas para ampliar capacidad, atender pedidos o modernizar operaciones, pero sin una convicción generalizada sobre el rumbo macroeconómico.
Qué significa para el consumo y las cadenas productivas
La lectura conjunta de los indicadores apunta a una recuperación desigual. El consumidor muestra una mayor confianza en su economía personal, pero todavía limita sus decisiones relacionadas con bienes duraderos, ahorro presente, automóviles y vivienda. Las empresas, por su parte, observan señales favorables en algunas variables operativas, aunque mantienen una percepción negativa sobre el contexto general.
Para la industria y las cadenas de suministro, esta combinación implica que la demanda podría mejorar de manera gradual y concentrarse primero en bienes de reposición, regreso a clases, alimentos, vestido y servicios. Una recuperación más sólida de sectores como línea blanca, electrónica, automóviles, materiales para construcción y vivienda requeriría una mejora sostenida en empleo, ingresos y expectativas nacionales.
El dato de agosto, por tanto, debe interpretarse como una pausa favorable dentro de un escenario todavía frágil. El aumento mensual del ICC es relevante porque extiende la racha positiva a tres meses, pero el estancamiento anual recuerda que el ánimo de los hogares aún no recupera el terreno perdido. La confirmación de una recuperación dependerá de que el indicador supere de forma sostenida sus niveles previos y de que esa mejora se refleje en ventas, contratación e inversión empresarial.












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